Círculo
Según las listas que circulan, señalaría una vivienda vacía o desocupada gran parte del día.
Lectura de 7 minutos · Actualizado en julio de 2026
Saber si tu casa está marcada por okupas empieza casi siempre igual: un día cualquiera bajas al portal y ahí está, un círculo pequeño hecho a rotulador junto al portero automático, o una equis discreta en el marco de tu puerta. No estaba la semana pasada. Buscas en Google, encuentras una de esas tablas de símbolos que circulan por los grupos de WhatsApp y se te encoge el estómago. Antes de que el susto decida por ti, conviene separar tres cosas: qué hay de verdad en esas tablas, qué señales importan de verdad y qué hacer, en orden, si tu casa se ha convertido en un objetivo.
Fuentes: Posición policial recogida por prensa y experiencia propia en casos gestionados. Verificado en julio de 2026.
Las famosas tablas de símbolos llevan años circulando: un círculo significaría vivienda vacía, una equis que el objetivo está elegido, un triángulo que vive una mujer sola, unas líneas que hay perro.
La postura de la propia policía sobre estas tablas ha sido siempre prudente: no existe un código universal confirmado y buena parte de las listas virales tiene más de leyenda urbana que de manual.
Ahora bien, que no exista un diccionario oficial no significa que las marcas no existan. Los reconocimientos previos de viviendas son reales, se han documentado señales usadas por delincuentes para no repetir visitas, y hay un principio que no falla: una marca que tú no has hecho y no sabes explicar significa que alguien se ha parado delante de tu casa a estudiarla.
Una marca que tú no has hecho significa una sola cosa: alguien ha estudiado tu casa. No necesitas descifrarla; necesitas responderla.
Una marca inexplicable puede ser simplemente una broma... o el primer paso de un reconocimiento. Revisar la vivienda, hablar con los vecinos y reforzar las medidas de seguridad siempre es mejor que reaccionar cuando ya es demasiado tarde.
Según las listas que circulan, señalaría una vivienda vacía o desocupada gran parte del día.
Un objetivo elegido o ya visitado.
Supuestamente, una mujer que vive sola.
Horarios comprobados o presencia de perro según la versión.
Pisos concretos comprobados dentro del edificio. Aparecen en marcos de puerta, junto al telefonillo, en el buzón, en la fachada a la altura de la mano o en el bordillo frente al portal, y suelen ser pequeños, discretos y hechos con rotulador, tiza, pegatinas o pequeñas incisiones.
Folletos acumulándose en la puerta o un buzón desbordado son el chivato número uno. Algunos reconocimientos consisten simplemente en encajar un folleto en la rendija de la puerta y volver a los días: si sigue ahí, nadie ha entrado.
Un hilo fino cruzado en la puerta, una pegatina transparente entre hoja y marco o un punto de silicona: si al volver está roto o despegado, alguien abrió; si está intacto durante semanas, la casa está muerta. Revisa el canto de tu puerta de vez en cuando.
Llamadas al telefonillo a horas raras que cuelgan cuando contestas, o vecinos que cuentan que alguien preguntó por el dueño del piso vacío. Son sondeos.
Persianas exactamente igual durante semanas, sin luz al anochecer, sin ropa tendida jamás: la foto perfecta de una vivienda sin vida.
Personas observando el edificio, probando el portal, o el mismo coche parado varias veces frente a una casa aislada. En urbanizaciones y pueblos, los vecinos suelen detectarlo antes que nadie.
Busca marcas y también arañazos frescos alrededor del bombín que delatan que alguien probó la cerradura.
Presta especial atención a puntos o pegatinas junto a tu botón, que es el sitio más habitual en pisos.
Busca señales encima y revisa el estado del contenido, porque un buzón forzado sin robo aparente suele ser comprobación de correspondencia acumulada.
Revisa la fachada a la altura de la mano y el bordillo frente al portal, los otros dos puntos clásicos.
El folleto encajado que sigue ahí desde hace semanas es a la vez la prueba de que te están midiendo y de que estás dando la respuesta equivocada.
Los precintos tocados indican que alguien ya piensa en instalarse, no solo en mirar. Cinco minutos una vez al mes, y sabrás más del riesgo real de tu vivienda que con cualquier tabla de internet.
El patrón de estudio cambia según el tipo de inmueble. En un edificio, el reconocimiento se apoya en el telefonillo, el buzón y las preguntas a vecinos; a cambio, el propio edificio es tu defensa, porque cada vecino es un par de ojos y la entrada tiene testigos potenciales.
En una casa aislada o de pueblo, el estudio es más paciente: pasadas en coche a distintas horas, observación de luces y persianas durante días, y la entrada se produce cuando la pauta de vacío está confirmada.
Allí tu defensa es la contraria: romper la pauta con visitas imprevisibles y luz programada, y tener al vecindario como sistema de alerta, porque en los municipios pequeños todo el mundo sabe qué casas están vacías, y esa información trabaja para el primero que la use.
Fotografía la marca con la fecha visible del móvil antes de tocarla: es tu prueba de cuándo empezó todo.
Después, bórrala, porque dejarla puesta no te protege, solo confirma a quien la hizo que nadie vigila la casa.
Habla con los vecinos ese mismo día, pregunta si han visto algo y deja tu teléfono al de más confianza: un vecino que avisa a tiempo vale más que cualquier cerradura.
Si hay más indicios (publicidad tocada, intentos en la cerradura, timbrazos), comunica lo observado a la policía; una marca sola rara vez da para denuncia, pero el aviso queda registrado y suma si después ocurre algo.
Visitas en días y horas distintas, buzón vacío, alguna luz con temporizador y las persianas en posiciones diferentes cada vez.
Te avisa durante la fase de estudio, cuando todavía estás a tiempo de cambiar la respuesta que da tu casa.
Nuestra oficina está en Villaverde, y buena parte de los casos que gestionamos vienen de los barrios del sur de Madrid donde la okupación no es un titular sino una estadística de calle.
Allí las marcas y los sondeos no son leyenda: son rutina previa. Y el patrón que se repite en los casos que acaban en okupación es casi siempre el mismo: la vivienda llevaba tiempo dando señales de vacío, alguien las leyó, y nadie las corrigió.
[DATO PROPIO: porcentaje o patrón observado en los casos gestionados].
La conclusión práctica es incómoda pero útil: la mayoría de las okupaciones que vemos eran evitables en la fase de estudio.
Las dos cosas. Las tablas virales con significados exactos no están confirmadas por la policía y contienen mucha leyenda, pero los reconocimientos previos de viviendas son reales y cualquier marca inexplicable indica que alguien ha estudiado tu casa. Trátala como un aviso, no como un código descifrado.
Primero la foto con fecha, después bórrala. La foto conserva la prueba; la marca puesta solo informa a quien la hizo de que nadie pasa por allí.
Puedes comunicarlo, y conviene si hay más indicios, pero una marca aislada difícilmente constituye delito. Su valor es preventivo: queda constancia y refuerza tu posición si más adelante hay un intento de entrada.
No hay un patrón fijo: puede ser cuestión de días o de semanas, según cuánto tarde en confirmarse que la vivienda está vacía. Precisamente por eso la marca es una oportunidad: te avisa durante la fase de estudio, cuando todavía puedes cambiar la respuesta que tu casa está dando.
Activa a un vecino de confianza, valora un aviso de apertura conectado al móvil y aumenta las visitas aunque sean de terceros. Y si la vivienda lleva años vacía y vigilarla se ha vuelto una carga, plantéate con calma si quieres seguir manteniéndola: una casa que solo genera preocupación también puede venderse, y nosotros la compramos esté como esté.
Hay propietarios que viven pendientes de una casa que no usan: la del pueblo, la heredada, la que quedó vacía. Si es tu caso, podemos estudiarla y hacerte una oferta por escrito, esté como esté y sin que tengas que hacer nada más. Nos encargamos de todo. Sin compromiso.